El rey dice que carece de legitimidad para ocupar el trono pero no renuncia a él


Ayer me quedé estupefacto cuando oí al rey actual decir que el régimen de Franco era una dictadura, y que no tenía legitimación alguna para ocupar el poder…, haciendo suya la “interpretación” de la historia del rojerío campante.

De ser consecuente con esa afirmación, debería haber ido un poco más allá, y presentar, sin solución de continuidad, su renuncia a la Corona, pues es evidente que la Jefatura del Estado, que ha heredado de su padre, don Juan Carlos I, en extrañas circunstancias, dicho sea de paso, emana precisamente de esa legitimidad franquista a la que hace ascos.
Lo contrario es ser un progre de salón, monárquico en la intimidad, pero republicano en familia, y no vamos a traer ahora al pairo las veleidades republicanas de su todavía esposa, que también.

Una monarquía que se aleja cada día más del pueblo, dadas las extravagancias de su cónyuge, y el poco contenido intelectual del monarca, que vive totalmente aislado, y que prescinde de los grupos sociales que le podrían apoyar (la Iglesia, el Ejército, y las personas decentes, que somos la mayoría), va cavando, poco a poco, su propia fosa.

¡Lo que realmente me extraña es que no salgan a celebrar el “día del orgullo gay”, para que el populacho sepa que son tan horteras como ellos…

El régimen franquista se sustentaba sobre las denominadas siete leyes fundamentales, una de las cuales era la “Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado”. En virtud de la misma se establecía que España era una monarquía, pero no es que se restaurara la monarquía borbónica, sino que Franco instauró una nueva monarquía, en la que eligió “a dedo” rey a don Juan Carlos, como podría haberlo hecho con don Alfonso de Borbón y Dampierre, por ejemplo, de haber ennoviado antes con su nieta, la Isabel II del franquismo…

A don Juan Carlos no le importó, en absoluto, darle la patada en el culo a su padre, don Juan de Borbón, ese a quien don Luis María Ansón, siempre tan lameculos, llamaba Juan III, en la portada del ABC, que uno todavía tiene algo de memoria.
Posteriormente don Juan, con bastante más crédito intelectual y moral que su hijo, renunció a la jefatura de la Casa de Borbón, pues aunque el Rey era el Rey –nombrado por Franco, dicho sea de paso-, él seguía ostentando la Jefatura de la familia Borbón, o más bien de esa rama de los Borbones, y recibió en compensación el nombramiento de Conde de Barcelona, uno de los títulos propios de la Casa Real, que ya venía utilizando desde siempre, dicho sea de paso.

Pues bien, su ilustre nieto, o no tan ilustre, y sobre todo poco leído, para congraciarse con el rojerío rampante, y aconsejado sabe Dios por quien, ha optado por desligarse totalmente del régimen franquista, del que emana toda su legitimidad…, pero eso sí sin renunciar al Trono, que con las cosas de comer no se juega.

Lo cierto es que los españoles, pueblo soberano, por lo menos en teoría, nunca hemos votado si queremos una monarquía o una república, y que al votar la Constitución de 1978 se incluyó en varios de sus artículos que España era una monarquía, pero sin preguntar previamente si preferiríamos república o monarquía.

Es decir, se legitimó, de una forma indirecta, tramposa y saducea, un régimen monárquico impuesto por el General Franco.

Y es de ese mismo régimen franquista del que el “heredero” del “heredero” (Don Juan Carlos I), ahora ha abjurado.
Dicho lo cual, no sé qué coño hace todavía sentado en el Trono…

Publicado en Heraldo Sanitario de Oregón (30/06/2017), Sierra Norte Digital (03/07/2017) y Alerta Digital (05/07/2017)

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  1. Pedro | Responder
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