La extraña muerte del Fiscal General del Reino de España


Ayer me quedé horrorizado, y preocupado, por el fallecimiento casi repentino de don José Manuel Maza, el Fiscal General del Estado, en acto de servicio, pues estaba en Argentina representando al Ministerio Público español en una reunión internacional de fiscales.

Vaya por delante mi más sentido pésame a su hijo, esposa o compañera, hermano, familiares, amigos y fiscales.

Quienes hemos servicio en esa Institución, como simples fiscales sustitutos, sabemos perfectamente las grandes responsabilidades que debe asumir y afrontar el Fiscal General, muchas veces del gobierno, que no del Estado, en el ejercicio legítimo de sus funciones, y la necesidad de templar gaitas, para intentar contentar a todos, o por lo menos no enfadar demasiado…

Don José Manuel Maza, a quien no tuve el honor de conocer, siempre me pareció un fiscal íntegro, con una gran formación jurídica, y una capacidad de trabajo fuera de lo normal.

Y, sobre todo, un hombre que se vestía por los pies, y que afrontaba las situaciones a cuerpo descubierto, cogiendo al toro por los cuernos. Me refiero, como es obvio, a la “cuestión catalana”.

Mientras que el gobierno del PP, anegado de corrupción, cobardía y miseria moral, iba dando tumbos de aquí para allí, encomendando la solución del problema primero a la fiscalía, y después al poder judicial, intentando desentenderse del asunto, tanto la fiscalía como el fiscal general, desde un primer momento afrontaron las responsabilidades correspondientes, tanto propias como ajenas.

Es evidente que estos meses habrán sido de una gran tensión, preocupación, problemas, sufrimientos, etc., que es posible hayan hecho mella en su salud, y que incluso le hayan podido llevar a descuidar su cuidad, y el necesario y merecido descanso, en aras de ese bien superior que era y es la unidad e integridad territorial de nuestra Patria.

De cualquier forma, amigos míos nefrólogos me dicen que es una muerte extraña, y que con un buen tratamiento es muy difícil que una infección, por fuerte que sea, se pueda llevar a uno por delante con tanta rapidez…

En su día, 1995, estuve varios meses en Argentina, como profesor universitario invitado por la Universidad Nacional de Rosario, y tuve ocasión de comprobar que la sanidad privada en Argentina está a unos niveles similares a los europeos. (Otra cosa es la pública, que es un verdadero desastre, o por lo menos lo era por aquel entonces).

Habida cuenta de que don José Manuel supongo fue ingresado en un hospital privado de la ciudad de Buenos Aires, dada cuenta de su categoría profesional, alto cargo que ostentaba, etc., todavía se confirman más las tesis de que hay algo extraño en su muerte.

El Fiscal General del Estado (pues el señor Maza si lo era del Estado, y no solo del Gobierno de turno) era una pieza clave para parar el proceso separatista catalán, y posiblemente hasta resultaba incómodo para una parte del gobierno, más interesada en amigables componendas con los independentistas, que en aplicar la Ley y el Derecho: la Constitución, el Estatuto de Autonomía de Cataluña, y el Código Penal.

Y si a ello unimos el interés de algunos estados en que Cataluña se constituya en un nuevo país, por ejemplo Israel (por mucho que su presidente haya dicho lo contrario), y la existencia de una gran colonia de judíos en Argentina –hay quienes sostienen que allí los que realmente mandan son los judíos-, no estaría de más hacerle la autopsia para comprobar y verificar las causas reales de su muerte…

Confío y espero que el viejo Reino de España sepa ser agradecido, y honrar como se merece, a un hombre que murió en acto de servicio, y dio su vida en defensa de los intereses superiores de la Nación Española.

Descanse en paz, don José Manuel Maza. Nunca le olvidaremos.

Publicado en Alerta Digital (20/11/2017), Sierra Norte Digital y Heraldo Sanitario de Oregón (21/11/2017)

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