Marichus del Gran Poder


Lo siento mucho, pero cada vez que veo una intervención pública de Maria Jesús Montero, siento arcadas, y ganas de vomitar.

Me parece estar viendo a una de esas mujeres que venden su mercancía averiada en cualquier esquina, con esa voz cazallosa, de persona adicta al alcohol y, posiblemente, a sustancias más prohibidas que las bebidas espirituosas, que son un mal social en nuestra sociedad.

No dice una verdad ni cuando se equivoca, y en eso se parece a Pedro Sánchez, su “puto amo”. Es más, son almas gemelas, que han edificado sus carreras políticas sobre la mentira, el populismo y el engaño permanente a los botontos, con b. de burros, o borregos.

Su ¿gestión? en Hacienda fue nefasta, incapaz de presentar unos presupuestos generales del estado durante tres años consecutivos, pese al imperativo constitucional  al  respecto (artículo 134,  3, de la Constitución), y sus explicaciones ¿técnicas? de asuntos de la competencia de su ministerio, producían vergüenza ajena.

Ha cabalgado no contradicciones, como Pablo Iglesias, sino de mentira en mentira, y acabamos de enterarnos de que nunca ha ejercido la medicina, pese a sus décadas de declaraciones al respecto, pues solo aprobó (o le aprobaron) unas oposiciones como técnica de gestión del Insalud, u organismo correspondiente, en su momento.

Y se ha dedicado a gestionar papeles, eso en el supuesto de que realmente haya llegado a trabajar alguna vez, pues creo lleva toda su vida entregada a la política.

Su paso por las consejerías de sanidad y de hacienda de la Junta de Andalucía, fue catastrófica… Yo mismo sufrí el caso de una señora andaluza que, al comunicarle que había recibido una suculenta herencia en el Alto Aragón, la pobre se echó a llorar, ante el temor a la extorsión fiscal de Marichus Montero, que no iba ni a poder pagar con toda la herencia recibida.

¡Tanto es así, que acabó renunciando a la herencia, para evitarse males mayores!

En otras palabras, que como candidata no tiene precio.

Es una candidata de saldo, como el ganado de tienta…

Y que permanecerá en Andalucía el tiempo justo para hacer la maleta, y volver a Madrid, al Congreso, a la espera de que su amado líder le de alguna canonjía de consolación, ante el fracaso que se avecina.

Pero no es culpa suya, ¡son los andaluces que se han equivocado, y no han querido reconocer sus grandes “méritos”, como mujer de gran poder, que lo dejó todo por Vicente Fernández Guerrero, al que no conocía de nada, según decía!

Publicado en Periodista Digital (16/05/2026) y El Español Digital (18/06/2026)

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  1. Carlos | Responder

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