La Alcaldesa de Zaragoza y sus ocurrencias
No dudo de la buena voluntad de doña Natalia Chueca, Alcaldesa de Zaragoza, pero sí lo hago de su capacidad de dirigir una gran ciudad, como es Zaragoza, sin recurrir al endeudamiento constante, e “invirtiendo” –más bien gastando- a lo loco, como si no hubiera un mañana.
Es fácil disparar con pólvora del rey, en este caso con el dinero de nuestros impuestos, tasas, precios públicos, toda clase de arbitrios, sanciones y multas, etc.
A la gran parida de la Romareda, para jugar en primera RED, la antigua Tercera División, se suman ahora la “ciudad del cine”, un fiasco total, con más de veinte millones de euros malgastados, con una sola empresa que se presentó a la puja, fuera de plazo, con el concurso de la cafetería desierto, etc.
Pero eso, ¿a quién le importa…?
Mientras ella pueda seguir saliendo por televisión todos los días, lo demás, carece de importancia.
Como decía hace poco una señora en una carta a un diario regional, ¿Pero Natalia sabe dónde tiene su despacho…?
Pues eso mismo pienso yo.
Otra gran ocurrencia, de la Dirección General de Grandes Proyectos, que debería ser el negociado de paridas, chorradas y asuntos sin importancia, es regenerar las orillas del río Huerva, facilitar el acceso a la población, supongo que plantar árboles, etc.
La iniciativa es loable, o así me lo parece, pero mi experiencia personal como viandante es la siguiente:
Los cauces del Huerva, que lleva muy poco caudal, huelen a mierda que alimenta…
Y no es agradable pasear pon una zona de donde solo sale pestilencia.
Dicen que aumentando el caudal, desaparecerán esos olores, y es posible que sea así, aunque lo dudo.
La población que baja al cauce, es gente marginal, que da más miedo que otra cosa descender las escaleras en el Puente de los Gitanos, por ejemplo, o en la Avenida de Goya, por no hablar de que debajo de esos puentes parece que duermen, malviven, trapichean y practican sexo toda clase de individuos poco recomendables como vecinos.
Desconozco la cantidad de millones que se van a dedicar a esa gran obra, pero no tengo nada claro que, a la larga, y con la troupe de emigrantes que están viniendo en grandes cantidades, a vivir con nosotros, y de nosotros, la idea acabe siendo un éxito.
Y repito, pero eso, ¿a quién le importa…?
Lo importante es que doña Natalia siga saliendo todos los días en las televisiones, con modelitos nuevos.
¡Qué pena que no se dedicase al mundo de la farándula, que, al fin y al cabo, es lo suyo!
Claro que, todavía está a tiempo, en esa desierta “ciudad del cine” que ha proyectado en una noche de insomnio…
Publicado en Periodista Digital (11/05/2026)


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