Siempre he tenido una pobre opinión de Zapatero, ese hombre que llevó a España a la ruina, tras un periodo de estabilidad y prosperidad bajo el gobierno de Aznar, pero las informaciones de su agenda, hacen empeorar todavía más este criterio.
Sus paridas entornando las cejas, como si fuera una damisela en apuros, guiñando el ojo, haciendo la curva con el dedo índice encima de sus ojos, me parecían más propios de una persona peculiar, que de un presidente del gobierno de España como Dios manda.
Y el coro de palmeros, “intelectuales”, según ellos, la mayoría vividora del cine, subvencionada con dinero público, aplaudiéndole y apoyándole, me resultaba más propio del tercer mundo.
Ahora hemos conocido su interés por arreglarse las cejas, convencido sin duda de que allí radica su encanto…
He conocido a gente que se depila los sobacos, el culo, las zonas erógenas, y lo que haga falta. Todo menos la cabeza, aunque seguro que también habrá alguno.
El sobrenombre de “el cejas”, creo que le viene como anillo al dedo, y voy a patentarlo… (Es broma).
Lo realmente siniestro es su agenda, sus contactos, al más alto nivel, con los países donde mandan los comunistas, China, Cuba, Nicaragua, o con siniestras dictaduras, como Guinea Ecuatorial, y/o cualquier otra nación donde pudiera hacer negocios.
Un “empresario” peculiar, que no pone nada, pues su oficina es pagada con el dinero de nuestros impuestos, también el personal administrativo y de seguridad a su servicio, los desplazamientos en avión o tren, que corren a cargo de nuestros bolsillos, etc.
¡Así también querríamos ser empresarios nosotros!
Y un intermediario, correveidile, traficante de influencias, etc., que despachaba a todas horas con el presidente del gobierno, y con cualquiera de sus ministros. ¡Incluso con la fiscalía general del estado!
Visto que el rey es inane, y no pinta ni corta nada, y España es ya, de facto, una república coronada (pero solo por poco tiempo),
¿Zapatero no es el presidente en la sombra…?
Y Sánchez su primer ministro.
La entrada de millones de inmigrantes, para desnaturalizar el censo, la destrucción del orden constitucional desde el propio gobierno, nuestro paso al lado “correcto” de la historia (Yolanda Díaz, comunista, dixit), es decir a la órbita de las dictaduras comunistas, tienen mucho que ver con la influencia malévola de Sánchez en el devenir de España.
Por no hablar de la legalización de Bildu, la amnistía encubierta a etarras genocidas y asesinos, etc., también.
En otras palabras, el tiempo ha sacado la careta a Sánchez, y los españoles empezamos a conocerle como realmente es.
Y no nos gusta.
Periodista Digital (26/06/2026) y El Español Digital (27/06/2026)