¿Qué le debemos a Francisco?


No participo de la Papolatría reinante, ni de cualquier otra idolatría…

Y cuando un Papa, o supuesto Papa, dice gansadas, pues que quieren que les diga, no creo que hable ex cátedra, ni que sus opiniones, pensamientos, verborrea excesiva, etc., sean dignas de elogio alguno.

Los 12 años del fallecido han servido para que los enemigos de la Iglesia la hayan destruido desde dentro… Aunque la enfermedad viene de atrás, del Concilio Vaticano II, si bien en los últimos tiempos se ha acelerado, y hecho metástasis en el cuerpo de la institución, lo que es muy fácil, además, dado el gobierno de arriba abajo, y la elección a dedo de las personas a quienes se crea cardenales, o se hace arzobispos, obispos, etc.

¿Francisco estaba en esa conjura…?

Pienso que sí.

¿Y se arrepintió en los últimos tiempos de esa deriva a ninguna parte, como un barco sin rumbo, como la propia España con el desgobierno tiránico sanchista…?

Quiero pensar que sí.

Lo cierto es que el Espíritu Santo se manifestará por la voz y el voto de más de un centenar de cardenales, el ochenta por ciento creados por Francisco, por lo que creo que el futuro Papa será igual, o peor.

Claro que peor, es casi imposible, pero todo es posible, en la viña del Señor.

No voy a escribir sobre su escasísima influencia internacional, lo poco que hizo para socorrer a los cristianos perseguidos, que mueren por su fe en África, Asia, y, en general, en todos los países donde se imponen los musulmanes.

Tampoco sus escasísimas acciones para evitar la guerra entre Rusia y Ucrania, o sus nulos resultados.

¿Alguién se imagina las acciones que, sin duda, hubiera desplegado San Juan Pablo II, en esa tesitura…?

No voy a comentar sus frases desafortunadas, pues necesitaría escribir un libro, y no un somero artículo, pero, como buen argentino, dijo muchas boludeces.

Los católicos de a pie terminamos totalmente desconcertados y desorientados, y al final optamos, yo por lo menos, por pasar de él, y aferrarnos a los diez mandamientos y la doctrina tradición de la Iglesia, en el bien entendido supuesto de que todo lo que no es tradición, es traición…

Su forma de dirigir la Iglesia fue tiránica, promoviendo a su gente, y orillando a los que se oponían a sus designios, o, simplemente, tenían criterio propio.

Persiguió la pederastia, dicen, pero en el Vaticano tenían refugio Obispos, amigos suyos, presuntamente pederastas.

Creo que ha contribuido al hundimiento económico de la Iglesia, pues gran número de fieles han desertado de las Iglesias, y, consiguientemente, los donativos y ayudas, han bajado mucho.

Promovió la gran invasión de Europa en particular, y de Occidente en general, por los nuevos bárbaros, procedentes del tercer mundo, pero una cosa es predicar, y otra dar trigo.

¡No recuerdo ver a ningún refugiado, político o económico, viviendo en el Vaticano, o en Castel Gandolfo, a pensión completa, por tiempo indefinido, y con todos los gastos pagados.

Ha sembrado incertidumbre, dudas, etc., entre los católicos, de forma que muchos ya no saben a qué aferrarse, y al final, han abandonado la fe.

Y una última reflexión: ¿cuándo todos los enemigos de Dios y de la Iglesia se conjuran en alabarte tanto, no estarás actuando mal, y andando por el camino equivocado…?

Solo espero que se haya arrepentido de muchas cosas en sus últimos momentos, y que Dios, en su infinita misericordia, le pueda perdonar.

Publicado en Periodista Digital, El Español Digital y El Criterio  (24/04/2025) y Mediterráneo Digital (25/04/2025)

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