Como saldré de esta: Memorias apócrifas de Pedro Sánchez


“Estoy preocupado, en realidad acojonado, ante el tsunami que se me viene encima…

Pero no quiero que se note, y por eso sigo siendo tan chulo y echado para adelante como siempre, que las hienas huelen el  miedo, y estoy rodeado de traidores.

Hoy por hoy, no me puedo fiar de nadie.

Ahora que no me oyen, diré que es una gran verdad que no se puede engañar a todos, todo el  tiempo.

La gente es imbécil, tonta, en términos generales, pero he hecho mal en juzgarles a todos como idiotas, y eso que yo nunca me equivoco.

El PSOE se empieza a rebelar, y piensan que podrán librarse de mí fácilmente, pues creen –y con razón-,  que si me hundo, ellos también se hundirán conmigo.

A mí no me importa que el PSOE se vaya a la mierda, entre otras razones porque, prácticamente ya no existe.

Además, ¿a mí, que coño me importa el  PSOE…?

Solo ha sido un medio, un instrumento para llegar al poder, como también lo han sido los prostíbulos y saunas gays de Sabiniano, mi suegro, que me han mantenido durante toda mi carrera política.

¡Y eso que soy el paladín de las mujeres, y de los homosexuales, junto con Zapatero, que  legalizó el matrimonio gay!

Zapatero, además, me ha abierto las puertas de Venezuela y de China, con los que hacemos suculentos “negocios”.

Desde hace siete años y medio, he creado un nuevo régimen, el régimen comunista sanchista, del que soy fundador y único líder, y todos me deben obediencia, respeto y adhesión.

En realidad deberían adorarme, porque soy el más alto, el  más listo, y el  más guapo,  como me decían los homosexuales –y las putas-, cuando iba a las saunas gays y locales de prostitución femenina de Begoña,  mi mujer.

Y tenían razón.

Sigo siendo el más guapo y castigador, aunque los putos problemas me están estropeando el  rostro (posiblemente, también el exceso de botox), y mi pelo ya empieza a tener canas.

Pero sigo siendo guapo. Muy guapo. El encanto de las nenas.

Y de los nenes.

Sobre Begoña, como la condenen, tendré que divorciarme, aunque luego sigamos juntos, en secreto, pues no quiero que sus problemas manchen mi brillante –y única- carrera política, y también alejarme de mi hermano, al menos en público, que es bastante lelo, el pobre, pues no quiero que arruinen mi futuro, pues soy un hombre imprescindible para España.

O lo que queda de ella, que no es mucho, la verdad.

Ayudado por mi Rasputín particular, Félix Bolaños,  de la masonería a la que representa, pero solo fruto de mi gran inteligencia, he diseñado varias acciones para revertir la situación, pero, por favor, que no se entera nadie.

Son las siguientes:

  1. Seguiré domeñando la Fiscalía, que son mis nuevos lacayos, de forma que toda nuestra corrupción, tanto personal como familiar y del régimen, se tape, y no sea investigada, que los jueces son unos fachas togados, y no nos podemos fiar de ellos…
  2. Con la ley que ha preparado y defiende mi “Rasputín Bolaños”, pero que en realidad debería llamarse la “Ley Sánchez”, para salvar a toda mi familia, y a mí mismo, de los Tribunales, voy a dar una vuelta de tuerca a la Justicia, de forma que:

A/. La instrucción e investigación de los asuntos penales se haga por “mis fiscales”, de forma que solo se investigue a mis adversarios y enemigos políticos.

B/. Desaparezca la acusación popular, que aunque está reconocida por el  artículo 125 de la Constitución, no cabe duda que el constituyente se equivocó y es una puerta abierta para que anti demócratas, franquistas y fachas en general, se dediquen a poner palos en las ruedas de mi régimen, que por lo demás, va viento en popa a toda vela.

C/. He creado los Tribunales de Instancia, para que los malditos jueces franquistas  pierdan una gran parte de su poder, y al mismo tiempo, llenaré la judicatura y la fiscalía de personas nombradas a dedo, preferiblemente incompetentes, que llevan veinte o treinta años opositando, y que han sido incapaces de aprobar la oposición, no como yo, que soy Doctor en Economía ¡sin ni siquiera haber leído mi tesis doctoral!

  1. Seguiré controlando mi Tribunal Constitucional, para lo cual tendré que buscar un sustituto a mi esbirro Conde-Pumpido… Preferiblemente una mujer, que son dúctiles y maleables. (Además, como soy tan guapo, e irresistible, todas viven los vientos por mí).
  2. Voy a regalar la nacionalidad española a varios millones de argentinos y judíos, descendientes de españoles, que ni siquiera residen aquí, y muchos de los cuales ni siquiera saben dónde esta España, para que luego, agradecidos, me voten…

En otras palabas, y como decía Alfonso Guerra, voy a hacer que a España no la conozca ni la padre que la parió.

Sigo siendo el más listo, el más guapo, y nunca me equivoco.

¡Cuánto me quiero!”.

Por la transcripción, Ramiro Grau Morancho.

Publicado en Español Digital (02/01/2026)

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  1. Pedro |