Himbéciles


El DRAE, Diccionario de la Real Academia de la Lengua española (aclaración para himbéciles o cortos, propiamente dichos), en su acepción primera define al imbécil, sin h, como el “tonto o falto de inteligencia” y añade como sinónimos al “tonto, estúpido, cretino, idiota, bobo, memo, necio, mentecato, merluzo, dundo, menso”.

Falta el hideputa, propiamente dicho, que es de lo que estamos hablando, la persona taimada, mala, por naturaleza, que siembra el hodio, con h, y busca el enfrentamiento entre españoles, y la vuelta al clima de enfrentamientos entre hermanos, que fueron los precursores de la guerra civil de 1936-1939.

La banda, por no decir la organización criminal, que también, que se ha apoderado del gobierno, como una garrapata, y no piensa soltarse de la teta del dinero público, y habrá que fumigarla con Zotal, como única forma de acabar con ella.

No se pueden poner puertas al campo, ni al viento, y por muy totalitario y bolivariano que sea el régimen comunista sanchista, ¿de verdad creen que van a impedirnos hablar a millones de españoles de origen, que gracias a Dios, todavía tenemos la funesta manía de pensar…?

Por supuesto que seguiremos diciendo, de una forma clara y determinante, sin ambages ni medias tintas, lo que pensamos y creemos, en conciencia.

Y si ello nos va a suponer ser investigados, y pasar por el banquillo de los acusados, así lo haremos, ¡pero no nos van a callar, por mucho que lo intenten!

Que vayan pensando en crear una policía “de la moral política”, para perseguir a todos los disidentes, que no somos izquierdistas, ni separatistas, ni proetarras.

Que somos, única y exclusivamente, españoles, que amamos a nuestra Patria, al igual que a Dios y a la familia.

Y que no queremos ser invadidos ni okupados, por todos los famélicos del mundo, y las organizaciones criminales, de tráficos de personas, niños, mujeres, órganos, drogas, armas, etc., más peligrosas del mundo.

Creemos que todavía hay jueces en Madrid, y seguiremos defendiendo nuestros derechos fundamentales a la libertad de expresión, de opinión y de pensamiento político, libre e independiente, no sujeto a banderías de las partidas políticas, que están asolando a España.

Por supuesto, de una forma razonada, sin creernos el  ombligo del mundo, ni en posesión de la verdad absoluta, pero sí de una parte de la verdad, de nuestra verdad.

¡Solo los Himbéciles Hodian!

Publicado en Periodista Digital y Mediterráneo Digital (16/06/2026) y El Español Digital (17/03/2026)

comentarios
  1. Pedro | Responder
  2. Antonio | Responder

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