Biel, el último dinosaurio de Teruel


En primer lugar, todo mi respeto hacia la persona de don José Ángel Biel Rivera, letrado de la seguridad social, pero al que ya debe de habérsele olvidado lo que sabía, dados los muchos años que lleva dedicándose a su única y verdadera profesión: político.

Político con éxito, y de amplías tragaderas; lo mismo se alía con el PSOE –doce años, nada menos-, que con el PP, en la actualidad, sin descartar posibles alianzas futuras con la CHA o IU… Lo que importa es mandar, no tener que trabajar en una profesión como todo el mundo y, sobre todo, tener coche oficial con chofer.

Y lo ha conseguido. Ni se sabe los años que lleva en la DGA, ahora llamado pomposamente el Gobierno de Aragón. Vicepresidente con Iglesias, y presidente de facto, dada la indigencia intelectual del presidente figurante, Consejero, Presidente de las Cortes de Aragón… Sólo le falta ser elegido Reina de las Fiestas del Pilar, pero todo se andará.

Sus genialidades, por no decir paridas y ocurrencias, nos están costando un ojo de la cara: radio y televisión autonómicas (ruinosas), comarcas (con más de dos mil nuevos empleados públicos), el circuito de Alcañiz, cuyas lamentables cuentas son uno de los secretos mejor guardados, y enterrador del PAR, pues el señor Biel es al PAR lo que Stalin al comunismo.

Es sorprendente que un hombre tan poco dotado para la oratoria, incluso tartamudo, aunque hay que reconocer que su logopeda ha conseguido grandes éxitos, haya podido llegar tan lejos, montado sobre unos pocos miles de votos de ciudadanos de Teruel que son los únicos que le apoyan –aunque cada vez menos-, al grito de “Biel, colócanos a todos”.

Y, en efecto, el señor Biel no es una oficina de empleo, de esas que no colocan a nadie, sino una auténtica empresa de trabajo temporal, que coloca a todos sus afiliados y votantes: en las comarcas, en la televisión y radio autonómicas, en los pequeños ayuntamientos que controlan, pero que son centenares, en la DGA y las Cortes de Aragón, en las secretarías de los ayuntamientos, etc. Biel es un cacique, un viejo cacique del siglo XIX, pero que sigue operando, bien entrado el siglo XXI, con idénticos criterios decimonónicos.

¿Cómo es posible que en Aragón haya tanta gente –cada vez menos, a Dios gracias-, que sigan apoyando a este individuo? La única explicación que le veo es que son estómagos agradecidos, o tontos útiles. Por supuesto también habrá un pequeño grupo de personas bien intencionadas, como lo era yo mismo cuando milite en el PAR, en mi juventud, hasta que vi con que mimbres se forjaban las albardas del partido, y quienes eran los señoritos que querían cabalgar sobre nuestras espaldas…

Claro que siendo el personaje de Teruel, es posible que parte de sus seguidores sean paleontólogos, que quieran estudiar el último dinosaurio vivo existente en la provincia, y uno de los pocos que quedan en España. Hay varios más en Galicia, pero esa es otra historia.

Acabo de leer sus penúltimas declaraciones en las que augura un “menaje a trois” para el futuro gobierno de Aragón. Teniendo en cuenta que políticamente lo mismo le da carne (PP) que pescado (PSOE), lo único que no ha dicho es que papel se reserva en esa burda comedia: obviamente ser Senador por Aragón, con lo cuál se asegura las espaldas, con el aforamiento correspondiente, y supongo que la función de mamporrero o palanganero… La única duda que tengo es quien mandará, si el PP ó el PSOE, claro que eso a Biel le da lo mismo. El lo que quiere es ser Senador.

Publicado en Heraldo Sanitario de Oregón (22/05/2015)

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