Isabel Celaá, la abuelita arpía, millonaria y comunista


Pensaba olvidarme de esta señora, ante su previsible caída del ministerio, dada su total indigencia intelectual, y posiblemente, hasta mental, pero sus últimos exabruptos, y su continuidad en el consejo de ministros, me obligan a volver a hablar de ella, con todo respeto en lo personal, por supuesto, y en términos de crítica política.

La señora fue invitada al XV Congreso de Escuelas Católicas, celebrado en Madrid, del 14 al 16 de noviembre pasado, y allí dijo que: “La Constitución (Art. 27) no garantiza el derecho de los padres a elegir el centro escolar y una educación religiosa…”. ¡Y se quedó tan tranquila!

No sé si está señora es una ignorante total, que desconoce la propia Constitución, la Declaración de Derechos Humanos y las Sentencias del Tribunal Constitucional, así como el Art. 16, 3, de la citada Constitución que dice lo siguiente: “… Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

El citado Art. 27, en sede de derechos fundamentales, al igual que el Art. 16, dice en su núm.

1. “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”, es decir, de crear colegios, dirigirlos, administrarlos, designar al profesorado, etc.

Asimismo, el apartado 3 reconoce que:

“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Pero la arpía –o ignorante- abuelita, millonaria y comunista, no está sola: le apoyan los podemitas, y una buena parte de los socialistos –no es un error- como ella, que mientras llevan a sus hijos a prestigiosos y caros colegios privados, obligan a los hijos de los demás a acudir a la enseñanza pública, totalmente sectaria y en manos del gobierno de turno, y de un profesorado básicamente progresista, es decir, izquierdoso y sectario…

Se pretende adoctrinar a los niños desde la más tierna infancia, y con ello tiene mucho que ver la escolarización en preescolar desde los 3 años, imponiendo la total y absoluta inmoralidad, relegando la enseñanza de la religión católica a algo voluntario, y sin valor formativo o educativo alguno, volviendo a permitir el aborto de las chicas de 16 años sin necesidad de autorización de sus padres, etc.

En definitiva, y para Celaá, y sus secuaces, los hijos son del gobierno, nunca de los padres… Increíble!

La Conferencia Episcopal Española ha reaccionado, como casi siempre, tarde y mal, con la cobardía que caracteriza a los Obispos, tan celosos de sus privilegios, y sin darse cuenta de que primera viene la cobardía, y después la renuncia a luchar y defender lo que es justo…

Ya demostraron lo poco, poquísimo, que podíamos esperar de ellos, con la profanación de la Basílica del Valle de los Caídos, sin que el Papa –o Antipapa-, dijese ni media palabra…, al igual que la totalidad de los Obispos españoles.

Esta postura, a la defensiva, además de no orientar el voto de los católicos, como es su obligación, y en España quiero pensar que todavía somos la mayoría de la población (al menos así se deduce del setenta y tantos por ciento de X a favor de la Iglesia en la declaración de la renta), supone además el incumplimiento de su obligación sagrada, que es conducir a la grey en la tierra.

En definitiva, la señora Celaá acudió al congreso de escuelas católicas, al que había sido cortésmente invitada, como ministra del ramo, a insultar a los católicos…

¿Tiene problemas mentales la abuelita, es una arpía redomada o, simplemente, ignora totalmente la Constitución, la Declaración de Derechos Humanos y las numerosas Sentencias del Tribunal Constitucional sobre la materia…?

Publicado en Mediterráneo Digital y El Diestro (19/01/2020),  El Correo de Madrid (20/01/2020) y Heraldo de Oregón (21/01/2020)

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