Huelga femenina contra el matrimonio y la familia


La proyectada huelga general de las mujeres ¿contra los hombres, contra el estado, o contra ellas mismas?, en realidad es una maniobra más para atacar al matrimonio y a la familia, pilar y sustento de Derecho Natural de nuestra decadente sociedad occidental.

Voy a hacer algunas reflexiones sobre el particular, en la seguridad de que me van a poner a parir, pues las “dialogantes” solo admiten opiniones siempre que sean coincidentes con las suyas. Caso contrario, como sucederá en este caso, son propias de carcas, reaccionarios, fascistas, machistas y misóginos.

1º. El feminismo, al igual que otros ismos, como el ecologismo, etc., son apellidos del marxismo, que los utiliza ante la descalificación del comunismo. Son los mismos lobos, pero vestidos con piel de cordero. Obviamente, con el acompañamiento coreográfico de millones de tontos útiles, que en España abundan en demasía…

2º. Una buena parte de las feministas son feas, o por decirlo de forma edulcorada, no sobresalen por su belleza. Y la mayoría de ellas, tampoco por su inteligente.

3º. Hay una gran cantidad de mujeres frustradas personal, profesional o sexualmente, que se apuntan a esta moda, a ver si pillan cacho, o por lo menos alguna hembra que llevarse a la boca. Quiero decir con esto que sí, que abundan las lesbianas en estos movimientos, así como  las personas bisexuales, que lo mismo les da la carne que el pescado, y las solteronas amargadas, las viudas y las divorciadas, a las que no ha habido hombre con el estómago suficiente como para aguantarlas una temporada, pasados los efluvios de la atracción carnal primera… Vamos, que son unas impresentables de todo y lomo, que están más solas que la una, y a las que ni sus hijos soportarán cuando se hagan mayores, y puedan independizarse de ellas.

4º. De este potaje sale el caldo del odio a la familia tradicional, al matrimonio como Dios manda, a los hijos sanamente concebidos y educados, con un sistema de valores y creencias, y no me refiero solo a religiosos, sino también a principios morales, etc.

5º. La envidia, y las mujeres son las personas más envidiosas que conozco, en términos generales, y salvo excepciones, hace que carguen un día sí y otro también, contra esas familias que, contra viento y marea, siguen juntas, soportando las inclemencias del tiempo, los ataques del Estado, etc., y educan do rectamente a los hijos.

Son una realidad que les hace ver la miseria de su vida, y lo poco que han conseguido, aunque personalmente “hayan triunfado”, y sean exitosas –y efímeras- profesionales, de esto y aquello. Pero cuando llegue la jubilación, la vejez, etc., verán la vida que les espera, más solas que la una.

6º. En otras palabras: en el sector público las mujeres son tratadas exactamente igual que los hombres, y en la mayoría de las empresas privadas, también.

7º. Sucede que las mujeres felizmente casadas, suelen anteponer su familia a su éxito profesional, y trabajan para poder sacar adelante a sus hijos, pero no como un fin en sí mismo, pues son conscientes, precisamente por su gran inteligencia, de que lo primero es lo primero, es decir, el marido y los hijos. Y tienen todo el derecho a hacerlo. Merecen el apoyo de todos por contribuir a que sigan naciendo españolas, de forma que dentro de unas décadas no seamos un territorio poblado mayoritariamente por extranjeros, que han venido a colonizarnos…

8º. El 8 de marzo de 2018, Dios mediante, yo también haré algo por España y por las mujeres: iré a Misa y rezaré por las familias tradicionales, que anteponen sus hijos y su marido al trabajo y al “triunfo” profesional.

Publicado en Alerta Digital (06/03/2018), La Tribuna de Cartagena, Sierra Norte Digital y Heraldo Sanitario de Oregón (08/03/2018)

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