El Tribunal Supremo dispara a la economía española y a la propia Justicia


Los Magistrados del Tribunal Supremo son el generalato de la administración de justicia, y como tales merecen el máximo respeto. Se supone que todos ellos son muy inteligentes, aunque solo es un suponer, y que tienen un sentido común que les sale por las orejas.

El problema es que en los últimos tiempos están dictando una serie de sentencias que son unos auténticos disparos en sus propias piernas, menoscabando gravemente la ya escasa credibilidad de la justicia española, y lo que es peor, perjudicando notablemente a nuestro sistema económico, que es el que nos permite comer todos los días, y a los hechos me remito:

1. Sentencia sobre los impuestos que gravan la constitución de hipotecas, piedra angular de la construcción y de la banca.

Y cuándo la construcción y la banca se refrían, la economía entra en coma…

No diré quién tiene razón o deja de tenerla, en mi corto entender, pues no soy quien para enmendar la plana a tan altos, dignos e ilustres magistrados, desde mi ignorancia jurídica, pero el valor supremo del Derecho es la seguridad jurídica…, y no veo que se esté dando mucha seguridad a nadie, en los últimos tiempos.

2. Sentencia sobre los profesores y maestros interinos.

Obligar al Estado y a las Comunidades Autónomas a pagar los largos meses de verano al profesorado interino supone un coste de miles y miles de millones de euros, en un país que no anda precisamente sobrado de dinero…

La mayoría son falsos interinos, es decir, no existe una plaza dotada presupuestaria, y sin titular, sino que hay profesorado contratado a los que se transforma en interinos, cuándo lo cierto es que pueden ser cesados en cualquier momento, y además contratados para cubrir necesidades puntuales, y durante el curso académico.

¿Por qué, para que se necesitan, durante los más de tres meses de vacaciones de verano, sin ninguna seguridad de que sean necesarios el curso siguiente?

¿Nadie pensó en las consecuencias económicas de esta decisión…, y en lo gravosa que iba a resultar para las escuálidas arcas públicas?

3. Sentencia sobre el IRPF en los casos de maternidad.

Aunque comparto la medida, por lo que supone de tibio apoyo a las familias, y digo tibio porque aquí más bien se las persigue, lo cierto es que tiene un coste de mil quinientos millones de euros, según dicen, con lo cual también es para meditarlo dos veces.

En definitiva, uno creía, en su ingenuidad pueblerina, que personas que estaban en un nivel superior, adoptando decisiones que pueden beneficiar o perjudicar a millones de españoles, se lo pensaban dos veces antes de dictar una sentencia, pero está visto que no.

Con estas últimas paridas, y otras muchas que no voy a enumerar para no alargar en exceso el artículo, el Tribunal Supremo ha demostrado que tiene un nivel francamente… mejorable.

¡Veremos cómo hacen ahora para poder salir de su última metedura de pata, y digo metedura de pata por no decir cagada!

Publicado en La Tribuna de España y La Tribuna de Cartagena (21/10/2018), El Correo de Madrid y Heraldo Sanitario de Oregón (22/10/2018) y Alerta Digital (23/10/2018)

comentarios
  1. Pedro |
  2. Antonio |
  3. Francha |
  4. Pedro |